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Mil veces se ha hecho eso de sacar a un personaje secundario con buena acogida entre el público para darle una trama a él solito y seguir con el tirón mediático. En ocasiones funciona y en otras muchas no. Y no sólo el cine se sujeta a esta treta de los productores, no. En las series lo hemos visto un montón de veces como en Aída (salida de Siete vidas), Joey (de Friends) o Frasier (Cheers). El público, que a diferencia de lo que piensan muchos, es bastante inteligente, ya se olía que tras la ‘muerte’ de la saga de Shrek el gatito peleón iba a dar el salto y convertirse en el protagonista de su propia película. (más…)

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Las películas de terror no sólo se tienen que sustentar de sustos y miedo efectista. No tiene que ser una casa del terror audiovisual con la que tengamos intriga y cierto pavor a lo que nos podría ocurrir dando la vuelta a la esquina. Hay cintas que debido a su forma de estar contadas y ciertos recursos, nos generan un terror psicológico que si lo pensais bien es mucho peor que esos sustos que tienen una duración de 0’3 segundos. Normalmente lo que no se muestra y la insinuación generan más inquietud en el espectador que un tio que aparece de repente detrás de la puerta pero si ya se utiliza un argumento totalmente tangible y que puede ocurrirnos en cualquier momento la cosa cambia. Mientras duermes irrumpe en la pantalla con una puesta en escena sencilla y sin mucha parafernalia para acompañarnos e introducirnos en una historia que bien podría ser la del vecino del cuarto. Y de ahí radica su esencia, el realismo y la facilidad con la que su director, Jaume Balagueró, nos mete en su juego para poco a poco dejarnos una extraña sensación de angustía.

Luis Tosar en Mientras duermes

Luis Tosar en Mientras duermes

No podría existir mejor director que el catalán para orquestar esta cinta con el bagaje que tiene con películas como la saga de Rec (muuuy fan de ella), Los sin nombre, Darkness o Frágiles. De nuevo asume un papel secundario dirigiendo en cada momento de una manera natural sin permitirse grandes hazañas quitando algún momento genial como es la secuencia entre el protagonista y una niña resabiada que juega con él. Por su parte, Luis Tosar adquiere todo el peso de la trama dando vida a un personaje negro, hasta podrido por dentro diría yo, que tiene como hobby martirizar a los de su alrededor para generarse una rara satisfacción enfermiza. Cada personaje que toca el ganador de varios Goya se convierte en algo real, sin resquicios del famoso método de estos profesionales, sin florituras, es llanamente Malamadre (Celda 211), Antonio (Te doy mis ojos) o César. En la parte que le toca a Marta Etura es de derecho decir que está a la altura de las circunstancias y la dulzura de la que hace gala (que realmente me hace dudar si forma parte de su personalidad real) contrasta con la mala leche de su portero.

Balagueró dando indicaciones a Etura en Mientras duermes

Balagueró dando indicaciones a Etura en Mientras duermes

Imagino que mucha gente habrá ido al cine esperando algo que realmente esta película no es, es más, a mi me pasó eso pero con lo que me encontré me gustó más, si cabe, que el producto que creía que era. No asusta pero te mete el miedo real en el cuerpo. No te aturulla con escenas de acción pero juega contigo hasta llevarte realmente a su campo y acudir a un final en el que tu cabeza no deja de pensar ‘y si esto me ocurriera a mi??’. No tiene pretensiones de nada simplemente se convierte en una peli que gana fuerza e intensidad según van pasando los minutos. No es otra cinta de terror es Mientras Duermes.

Luis Tosar de nuevo borda un papel oscuro y psiquicamente inestable, casi sin pestañear y dejando un sensación de que le cuesta poco interpretar de esa manera tan redonda. Uno de los momentos diez de la peli es la trama de César con la niña pero sobre todo el punto álgido al que llegan.

Creo que a partir de ahora voy a mirar con otros ojos a las porteros con mirada extraña 😉

Esta es la historia de cómo la tercera parte, que en realidad es una precuela, supera a sus predecesoras en sustos, suspense, acción y ganas de lagarte del cine después de hacer tanto contorsionismo en la butaca. Así es Paranormal Activity 3, un ejercicio de mala leche por parte de sus directores que pretende ponernos en antecedentes en la historia de las malogradas Katie y Christie. No le pidas grandes requisitos a la historia. Este tipo de cine ‘es lo que es’ y si buscas una gran filosofada que te genere preguntas existenciales para una larga noche sin dormir, mejor quédate en casa con el brasero que por lo menos no pasará frío. No. Aquí se viene a pasarlo mal, a sufrir, a gritar un poco, saltar en la butaca y lanzar alguna que otra risita tonta del nerviosismo que te genera. Así es, y si quieres encontrar otra cosa mejor vete a ver El árbol de la vida (que por cierto no he tenido la sangre de ir a verla después de los comentarios de unos y otros. Asignatura pendiente, lo se).

Las protagonistas de paranormal activity en frente de un espejo mientras la cámara graba

paranormal activity 3

A lo que vamos. Reconozco que soy gran amante de este tipo de ‘género’. A riesgo de que alguno me ‘ataque’ por calificar este cine como un género propio, creo que podríamos darle este título ya que desde El proyecto de la bruja de Blair, muchos directores ábidos de explotar la fórmula que funciona, se han subido al carro para hacer una especie de ‘docu’ films (palabro que me acabo de inventar) con los que nos venden la moto de que son historias que han ocurrido realmente. He ahí la madre del cordero. Muchos de los que fueron a ver El proyecto de la bruja de Blair (que luego degeneró con su segunda parte El libro de las sombras) se sintieron atraídos por la posible idea de que realmente lo que iban a ver en la sala era un suceso real.

La inocencia del espectador poco a poco se ha ido perdiendo pero aún así, este tipo de pelis, en las que parece que los propios actores son los directores colocando las cámaras en sus casas o con ellas cargadas al hombro, siguen teniendo tirón (y una panda de frikis, entre los que me incluyo, que se las ven todas). Por todo esto, algo que quiero que quede muy claro es el hecho de que este tipo de cine está confecionado con un clarisimo objetivo que es hacer que tu hora y media en la butaca sea, al menos, inquieta, y que tu subconsciente te juegue una mala pasada y te haga tener un gusanillo en la tripa. De esta manera, los directores de esta nueva entrega juegan un poco más con el espectador y en vez de esperar casi a la última media hora de la cinta para que empiecen los famosos sustos, la precuela comienza fuerte sin decaer en su intento casi en ningún momento.

La cámara que colocan entre la cocina y el salón que, gracias al soporte de un ventilador, puede moverse de un lado a otro. Esas idas y venidas generan una intranquilidad y un malestar que sin ocurrir nada, ya te esperas lo peor. Las niñas.

Sin dudas el final de la peli es lo peor. Rompe el leitmotiv de la saga que es creernos, en la medida de lo posible, que lo que vemos, son sucesos reales.

Mayka Rodríguez